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Cabalgata del Ninot

 
 

Los orígenes

 


La Cabalgata del Ninot es un acto multitudinario en el que las comisiones falleras a modo de cortejo carnavalesco desfilan por las calles más céntricas, en comparsas y carrozas, ataviados con disfraces alusivos al tema genérico de cada una, satirizan, hacen broma o por el contrario homenajean temas y personajes, por lo general de rabiosa actualidad.

 

En sus orígenes, ni ésta era la filosofía del acto ni el nombre que hoy recibe. Surgió en 1932, creada por el Comité Central Fallero, se la llamaba Cabalgata del Foc, teniendo más de exaltación de glorias que de comparsa satírica o burlona. Dos años más tarde, con el nacimiento de la primera exposición del Ninot en los sótanos del Mercado Central, la cabalgata del Foc cambió su nombre por el actual, del Ninot, dado que la finalidad de la misma era el traslado hasta la exposición del Ninot que más gustaba a cada comisión de entre los que se plantarían en la falla de cada una ese año.



La Cabalgata realmente se convierte en lo que hoy en día es en 1935, cuando se organiza un concurso entre todas las comisiones falleras que conducen su ninot

a la exposición, bajo el patrocinio de la Asociación de Artistas Falleros. Esta idea aún no oficializada se consagrará como tal al año siguiente cuando el Comité Central Fallero organice oficialmente el concurso con unas bases oficiales y publicadas.


Tras el paréntesis que va desde 1937 al 1939 propiciado por la Guerra Civil, el año 1940 volverá a encontrarse con este festejo, que será el primero de los que se realiza aquel año, exactamente el 13 de marzo y en él desfilarán 34 comisiones.

 La Cabalgata empieza tomar visos de gran festejo y en 1941, a lo largo del recorrido que se inicia en la calle Colón, ya se colocan 5.000 sillas de alquiler al precio de dos pesetas, que se llenan por completo. El festejo además fue retransmitido por Radio Mediterráneo.


Con el avance de los años y la valentía de los falleros en el tratamiento de la sátira y burla de la temática desarrollada en sus respectivas comparsas y carrozas, el asunto preocupa a las autoridades que intentan a través de la censura evitar escenas “de mal gusto”. En el año 1946, momento en el que ya se pretende por encima de todo que la fiesta fallera sea institucionalizada como una fiesta de interés turístico, la censura y los obstáculos que ella antepone hace que la Cabalgata del Ninot mengue en todo, sólo 17 comparsas desfilan este año. Esta tónica continuará en el año siguiente, serán pocas las comisiones que realizando parodias y bromas desfilen portando su Ninot desde la calle Játiva hasta el edificio de la Lonja en donde se hace la exposición del Ninot, el resto de comisiones, llevan sus ninots por libre sin cortejo, ni disfraces ni algarabía festera.



Entrados ya en la década de los cincuenta, la Cabalgata viene sufriendo cribas y peinados muy estrictos por la censura institucional que desea evitar cualquier tipo de espectáculo de mal gusto, los falleros vienen siendo acusados con frecuencia de bebedores y faltos de esa “graciosa elegancia” que tenía que hacer grande y vistosa la fiesta fallera. Por ello en 1953, sólo serán 12 las comisiones que tengan aún ganas de participar en aquel desfile “ordenado y riguroso” por el que tanto está luchando la autoridad competente.

Al año siguiente se rompe la tradición que daba nombre a la cabalgata, la Exposición del Ninot estaba ya inaugurada varios días antes de que se celebrara la tradicional Cabalgata del Ninot, los falleros pues, en este año no acompañaron ya a su ninot preferido hasta la exposición. El itinerario del desfile, que ya quedará para siempre disgregado del ninot de la exposición fue: Plaza de Toros, Ribera, Caudillo, Barcas, Pintor Sorolla, Paz, San Vicente, Caudillo-Ayuntamiento donde les aguardará el jurado calificador de las comparsas, Marqués de Sotelo y final de trayecto en Játiva.

Contra todo pronóstico, la Cabalgata del Ninot (el nombre sólo será honorífico) se mantendrá hasta la actualidad, con aires frecuentemente carnavalescos, con comparsas y carrozas que con mayor o menor medida satirizarán o hacen broma sobre algún tema de actualidad. Será un festejo más fijo del calendario oficial de las fallas, no sólo de las que se planten en la capital, sino también en todos los pueblos valencianos en los que se plantan fallas.

Fotos: Enrique V. Santiago Ponce

 

     
                      

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John Muir