
Interés añadido tienen
aquellas aventuras que confirman el origen valenciano del autor,
patente en tempranos números como el diecinueve, cuando Pumby deba
dar la vuelta al mundo con tan solo ochenta céntimos e inicia su
recorrido en Valencia, en plenas Fallas, una ciudad en la que "todo
son flores, música y tracas"; o en el 48, titulado "¡A
las Fallas de Valencia! donde Pumby y Blanquita recorren la ciudad
invitados por una falla, visitando -ellos y los lectores- lugares
tan típicos como la Albufera, la Torre de Serranos o el Miguelete.
Estas cinco páginas son una muestra de la impregnación valenciana
que poseen las aventuras de Pumby con viñetas en las que aparecen
falleras, barracas y otros elementos localistas, o sus protagonistas
se reunen a comerse una buena paella en el campo; el lenguaje también
nos remitirá en determinadas ocasiones a la ciudad del Turia y sus
gentes y costumbres. Sin olvidarnos de la presencia del zumo de la
naranja en Super Pumby, héroe que luce en el pecho un petardo como
emblema.
Y, por último, no podíamos
despedir la disección temática de las aventuras de Pumby sin antes
hacer un pequeño recordatorio de unas encantadores damas que
pueblan sus páginas ayudando a nuestro héroe en sus viajes a
reinos extraños. Pumby siempre ha tenido una fraternal relación
con las hadas; aportando un halo mágico a las historias ya de por sí
fantásticas de nuestro héroe. El Hada de la Primavera (n.º 25),
el Hada de las Flores (n.º 50 con el Mago de Coz como estrella
invitada), el Hada de la Abundancia (n.º 75, ayudando a Pumby en
Jauja a vencer a una bruja), el Hada del Orden y la Justicia en la
aventura en Cacolandia (n.º 92), la simpática Hada Estropajo,
Reina y Señora del Bosque (n.º 160), el Hada de los Andes (n.º
236, descubriendo un falso hechicero en Peruvia), el Hada Helada (n.
º 315), el Hada Jazmin que llevará -del 402 al 405- a Pumby al
Reino Vegtal de las Naranjas para salvarlas de una invasión de
Limones, otra de las más recordadas aventuras de nuestro amiguito
de Villa Rabitos…
En
todas estas aventuras es facil rastrear la presencia de seres mágicos
que proceden de una tradición del cuento y de la fábula
maravillosa. Hadas, brujas, hechiceros o magos. Los fenómenos
atmosféricos, las estaciones del año con personajes como el Genio
del Verano, el Abuelo Invierno, el Hada Primavera…, todo tiene
vida propia y cualquier excusa es válida para poblar las plácidas
y frescas aventuras del gatito Pumby.
"Un
buen día la editorial me pidió que hiciera las aventuras de Pumby
divididas en cuatro partes, dando así un total de veinte páginas,
y pudiendo aprovechar mucho mejor los argumentos que yo ideaba, y
que parecían gustar mucho. Con el tiempo, unos diez años más
tarde, se aprovecharon publicándolas íntegras en la colección
Libros Ilustrados Pumby, de los que aparecieron unos sesenta volúmenes,
a partir de 1967. En ellos se publicaron muchas aventuras de cinco páginas,
que yo unía (para hacerlas de larga extensión) ideando nuevas páginas
de conexión, o bien las alargaba, creando una nueva historieta.
Además de hacer especialmente para esta edición las portadas,
portadillas y contraportadas. También se editaron un par de
historias con tapa dura. Ahora lo recuerdo como una grata
experiencia.
El ascendente éxito de
Pumby propició la salida de productos paralelos, como Cuentos
Troquelados, Albumes para Pintar y la serie Album de Juegos Pumby
entre otras cosas".
"Coincidiendo con
la crisis de los años 75, fue decayendo el interés por las
aventuras del gatito. En la revista, a veces se publicaba una página,
o incluso ninguna, por lo que creé otro personaje más juvenil:
Record Boy".
La incombustible imaginación
de Sanchis, su absoluto dominio del ritmo cinematográfico, el uso de
la acción, del gag y la difícil sencillez con que aborda cada uno de
los temas que toca, logran que su obra no desmerezca en absoluto de
las referencias culturales de las que extrae los motivos -simples
excusas- para desarrollar su fantasía. No muestra signos de cansancio
durante décadas, sólo en la decadencia de la Editorial Valenciana,
con la problemática laboral servida en bandeja a un gran puñado de
creadores que durante años han recibido el aplauso del lector, Pumby
sufre un paulatino abandono tanto plástica como argumentalmente.
Son unos últimos números
en los que "Pumby" como revista navega sin rumbo alguno, y
la serie de Sanchis adolece de diversos errores, salvándose en
ocasiones sólo por el encanto de los personajes ya conocidos durante
años y años, pero que, ante la desgana, sólo ofrece recuerdos y
nostalgia de otros tiempos, mientras el autor crea sencillas aventuras
de Pumby con divertidos animalitos en plena Naturaleza.
"El Gatito Feliz es
el héroe por excelencia, y como tal encuentra la aventura en
cualquier tiempo y lugar, en un mundo en que la existencia misma se
vive como una contínua peripecia festiva. (…) Un clima de alegría
y contínua sorpresa preside todo ello. Lo imposible surge
continuamente en la vida cotidiana, sin necesidad de justificación
pseudológica: el lector asiste sorprendido, aceptando y deseando esta
irrupción de lo irracional".
"Hay una asimilación
de las modas del momento, que se va reflejando en la historieta sin
esa desconfianza instintiva que los dibujantes de humor del periodo
suelen mostrar ante lo nuevo, trátese del rock´n´roll o del arte
abstracto. Los cambios en los gustos estéticos son reflejados en
Pumby de una forma natural: la estética hippie está presente en
aventuras como "Actor de Cine" donde unos marcianos
cubiertos de flores lanzan desde sus platillos psicodélicos el
multicolor rayo de la paz; el cubismo, el surrealismo y el arte
abstracto están presentes en episodios como "Surrealandia"
o "El Reino de las Artes Animadas"; la arquitectura
corresponde con la época en que se dibuja: casas de corte más clásico
al principio, modernos chalets en los años Sesenta, etc. Un detalle
curioso y significativo es la indumentaria de Blanquita, variable, al
contrario que las fijas de Pumby o Chivete, y que va mostrando la
evolución de la moda; vestidos op-art, minifaldas, grandes moños,
pantalones acampanados, siempre en correspondencia con la fecha de
publicación del tebeo".
En lo referente al dibujo,
Sanchis evoluciona su estilo gráfico planificando la página con viñetas
más amplias, apenas rompe una lectura tremendamente lineal y
simplista, repitiendo dibujos que utilizará como plantillas semana
tras semana, y recursos argumentales (Pumby va de paseo, Pumby va de
pesca, Pumby visita a su amiga Blanquita…) bastante cansinos,
mientras rebosa fantasía y acción en otras series propias, bien en
otras editoriales (la excelente y nunca del todo bien ponderada "Robin
Robot" en "Zipi y Zape" para Bruguera) o en la propia
Valenciana: "Record Boy" en "Pumby" o la saga
tremendamente curiosa de "Mazinger El Robot de las
Estrellas".
"Una de las
trayectorias más interesantes de la historieta infantil de este país".
"En
las (historias) de "continuará" tienes que solucionar, al
menos, el problema base de ese episodio y dejar los flecos sueltos
para enlazar con el siguiente, y eso no es fácil de resolver. ¡Ah!,
ahora recuerdo una anécdota muy fuerte de lo que decíamos antes
sobre la censura. Una vez hice una aventura con Pumby que se llamó
"El Zid Zampeador". Y nada, no hubo manera de que saliera,
llegó el director diciendo que nos iban a mandar a Siberia si aquello
salía a la calle, total que sólo apareció la portada con otra
historia dentro que no tenía nada que ver con ella. Era la
autocensura que, muchas veces, llegaba a ser más exigente que la
propia censura.

http://www.dreamers.com/personajes/pumby/valenciaypumby.html