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FOGUERES EN LOS AÑOS 40

 

1940.- RAMBLA DE MENÉNDEZ NÚÑEZ (Manuel Baeza y Agustín Pantoja).

 La Foguera llevaba por lema “Ofrenda”, y obtuvo el primer premio, la misma fue un brillante y monumental reencuentro con la línea Gastoniana introducida en los años 30, bajo el peculiar tamiz del tándem formado por Baeza y Pantoja. Un monumento que inicialmente iba a estar rematado por el escudo nacional implantado por el nuevo régimen, detalle éste que la censura no consideró finalmente adecuado.

 

 

 

 1941.- PLAZA DE GABRIEL MIRÓ (José Perezgil).

 Una de las escasas aportaciones fogueriles del conocido pintor Perezgil, fue el monumento titulado “Ayer, hoy y mañana, eterno idilio”. Una foguera intimista, evidentemente vinculada en su contenido al lugar donde fue plantada-la Plaza de Gabriel Miró-, y en donde destaca poderosamente su impacto visual, así como la impronta pictórica aportado por su superficie.

 

 

 1941.- MERCADO CENTRAL (Gastón Castelló).

 “Poema del Agua”, fue una de las dos obras con las que Gastón Castelló se reencontró en el arte fogueril, tras las depuraciones sufridas por su filiación republicana. Una monumento de gran envergadura, con arquitectura sencilla y típica de su autor, y en donde se evidencia una enorme fragilidad en sus materiales empleados. De cualquier forma, es evidente la gran fuerza expresiva de la obra-quiza la primera en la que introdujo las “lastimas”-, y donde en un aparente lamento por la ausencia de líquido elemento, casi hace pensar en un grito de soterrado por la ausencia de libertades. Obviamente la foguera no recibió premio alguno.

 1941.- ALFONSO EL SABIO (Gastón Castelló). Sin embargo, si logró el primer premio de la categoría gracias al monumento titulado “Sugerencias”, en donde trataba varias escenas relacionadas con la evolución de la sociedad, el arte y las costumbres. Una foguera quizá algo convencional en su estructura, pero que contaba con diversas perspectivas diferentes.

 

 

 

 1942.- PLAZA DE GABRIEL MIRÓ (Manuel Baeza y Agustín Pantoja).

 La pareja de artistas lograba otra vez el primer premio de primera categoría con su obra “Homenaje a Gabriel Miró”. En donde se combinaba algunos elementos propios de la vida y obra del famoso escritor alicantino. Una foguera muy sencilla e intimista, que además logró uno de los dos ninots indultats de aquel año.

 

 

 

 

 

 1942.- ALFONSO EL SABIO (Gastón Castelló).

 El segundo premio de primera categoría lo lograba Gastón Castelló con su foguera “Descuidos musicales”. Un monumento que incidía en una nueva línea de mayor clacisismo, aunque conservando la arquitectura que le caracterizaba ya en la década anterior. Todo ello, además, en una foguera de considerable envergadura, dotada de una ajustada composición.

 

 

 

 

 

1942.- SANTA ISABEL (Ramón Marco).

 Ya el año anterior  había debutado en solitario. Sin embargo fue en 1942 cuando un jovencísimo Ramón Marco realizaba su primera foguera para Santa Isabel, bajo el lema “Alicante”. Una obra sin incipiente, pero en la que ya se observaban detalles que revelaban el talento de Marco, que se harían mas evidentes el año siguiente.

 

 

 

 1943.- BENITO PÉREZ GALDÓS (Gastón Castelló).

 Después de dos años con obras un tanto frágiles en su estructura Gastón Castelló lograba el primer premio de primera categoría en 1943 con la magnífica obra titulada “Ya era hora”. Una foguera de grandes dimensiones, en donde el gran artista recuperaba algunos elementos de su línea marcada en la década anterior, al tiempo que definía la estructura arquitectónica más definitoria de les fogueres de la época -doble frontal, acusada simetría, etc...- Unido e ello, los grandes lienzos –“las lastimas”, adornaran grandes zona del monumento.

 

 

 

1943.- SANTA ISABEL (Ramón Marco).

 Y tras los pasos de Gastón, Ramón Marco lograba el segundo premio con su obra “ La moderna Cenicienta”. Una foguera en la que Marco definirá su tendencia al modelado   - la magnífica reproducción de la fachada del Palacio del Marques de Dos Aguas, de Valencia-, introduciendo además otra novedad renunciando a los grandes bastidores como a las bases de las escenas, las cuales se encontraban en este monumento, prácticamente a ras de suelo.

 

 

 

1943.- RAMBLA DE MENÉNDEZ NÚÑEZ ( Manuel Baeza y Agustín Pantoja).

 Bajo el lema “En todos los tiempos”, esta foguera logró el tercer premio. En al misma predominaba el modelado contar la línea marcada en la época y destacando en la misma un transfondo humorístico en su conjunto.

 

 

 

 

 

 1943.- CALVO SOTELO-SÉNECA (Gastón Castelló).

 Una de las fogueras menos conocidas de Gastón, fue la denominada “ Caerá esa breva”, que destacaba por su estructura triangular, así como por una composición sencilla, en la que se recurre a elementos artísticos propios de aquellos años. Como detalle curioso, señalar que la figura del músico Luis Torregrosa, fue el “Ninot indultat” de 1943.

 

 

 

 

 1943.- PLAZA DE RUPERTO CHAPÍ ( Ramón Marco).

 “El fuego todo lo purifica”, era el título de una poco conocida creación de Ramón Marco, en la que destacaban dos detalles. En primer lugar, su intención de ser una foguera de contenido único – al estilo de muchas de las obras de los años treinta-. Por otra parte, encontraremos una gran diferencia con éstas, al constatar el predominio del modelado en esta curiosa foguera, en donde la vena satírica del maestro eran evidentes.

 

 

 

 

1943.- CALLE SAN VICENTE (José Amat).

 Con un estilo de la época de la II República, se plantaba esta foguera bajo el lema “ Juego de dragones”, realizada por el veterano Amat, y en donde destacaba poderosamente la horizontalidad del monumento, así como la disposición en hornacinas de las distintas escenas en que se ofrecía el contenido de la misma.

 1943.- MERCADO CENTRAL (Hnos. Capella Guillén).

 “Vicio y virtud”. Fue una monumental foguera realizada por la familia Capella, plenamente integrada en su estética en las características ya comentadas con otros ejemplos. Tan sólo reseñar las grandes proporciones de la obra, así como la fragilidad de la misma – los telones de papel- que se hace evidente en el centro de la foguera.

 

 

 

 1943.- PRIMO DE RIVERA – CAMARADA MACIÁN (Manuel Albert).

 El primer premio de la segunda categoría lo lograba el pintor y cartelista Manuel Albert, gracias al monumento titulado        “ Soñar no cuesta nada”. En dicha obra, podemos observar el tono intimista desarrollado, sin por ello renunciar a la estética de aquellos años.

 

 

 

 1944.- BENITO PÉREZ GALDÓS (Gastón Castelló).

 También en 1944, Gastón lograba nuevamente triunfar en su distrito de siempre con la foguera titulada “Alicante y las Bellas Artes”. Una gran creación  de rasgos arquitectónicos semejantes a los mostrados el año anterior en el mismo distrito, y en donde destacaremos la combinación de grandes lienzos, la utilización de hornacinas, así como la presencia de algunos relieves, escenificando figuras alegóricas, en una línea estilizada familiar en al obra de Gastón.

 

 1944.- PRIMO DE RIVERA – CAMARADA MACIÁ (Manuel Albert).

 “Más que aguja en un pajar”, fue el lema de esta foguera, por lo que Manuel Albert logró el tercer premio. Una curiosa obra, en la que sin abandonar la tradicional estructura arquitectónica de la época, Albert lograba una curiosa disposición de bastidores, haciendo especialmente evidente su presencia, y convirtiéndolos en viviendas. Nada novedoso, pero con un cierto marchamo de originalidad.

 

 

 

  1944.- PLAZA DE RUPERTO CHAPÍ (Gastón Castelló),

 Ningún galardón obtuvo esta entrañable creación de Gastón, titulada “Cançó de Pascua”. Sin embargo, se trata de una foguera sólida e intimista, que contaba con una estructura triangular. Sin duda, una de esas fogueras menores, pero que quedan en el recuerdo de los buenos aficionados.

 

 

  1944.-PLAZA DE GABRIEL MIRÓ (Ramón Marco).

 Poco a poco, Ramón Marco iba consolidando su protagonismo en el arte fogueril de los 40. una muestra de ello lo tenemos en la foguera “La venta ambulante”, en la que observamos una notable solidez artística, así como una especial incidencia en elementos decorativistas barrocos, sin por ello renunciar al estilo habitual en la época. De destacar es también el recurso a la ubicación de figuras de diferentes tamaños, dotando de perspectiva a la obra.

 

 1944.- PLAZA 18 DE JULIO (Enrique Vidal).

 Combinansu trayectoria realizando Fallas –donde incluso cosechó el primer premio en 1943-. El valenciano Enrique Vidal Moreno simultaneó su obra con la confección de algunas fogueras, una de cuyas muestras la tenemos en la titulada “Taras de Alicante”. Un monumento en donde observamos una composición algo diferente a lo habitual en la época, aunque toda ella persiga una combinación de volúmenes planos. Vidal dejará su labor como artista fallero y fogueres dedicándose a la confección de decorados cinematográficos, instalándose definitivamente en Alicante, hasta su fallecimiento en 1974.

 

1944.- ALFONSO EL SABIO (Angel Berenguer y José Navarro).

 “Refranero Alicantino” se tituló la foguera realizada por esta pareja de constructores en un monumento totalmente deudor en sus rasgos predominantes en los últimos años de la II República, y en donde se patentizan tanto la rígida simetría, como la disposición a base de grandes volúmenes planos, adornados con algunos relieves decorativitas.

 

 1945.- MERCADO CENTRAL (Gastón Castelló).

 Bajo el lema “Centro, oriente y occidente” fue  considera como la mejor obra maestra del segundo periodo de la trayectoria fogueril de Gastón Castelló, logrando el primer premio de la categoría especial. Una soberbia creación, de grandes dimensiones – el marco era también propicio para ello, en donde sin renunciar a un inconfundible estilo, recurre a un elegante decorativismo, dotando de una gran armonía su conjunto. A partir de este cenit, Gastón hará visible, como más adelante comprobaremos, el desgaste de su estilo, hasta la conclusión de su obra fogueril en 1950.

1945.- BENITO PÉREZ GALDÓS (Gastón Castelló).

 También Gastón fue el artífice de la foguera “Un año después”, que relacionaba su contenido con el desarrollado en el año anterior en la obra del mismo distrito. Sin embargo, en esta ocasión, la foguera no logró alzarse con el primer premio, marcando el monumento una cierta desgana en su realización. Pese a ello, tanto su encanto como el contenido de la misma relacionado con el entorno artístico alicantino, le hacen merecedora de ser recordada.

 

 

 

 1946.- SANTA ISABEL (Ramón Marco).

 En este año se crea el premio especial de fogueres, que recaería en un joven Ramón Marco gracias a la foguera de este distrito bajo el lema “Tauromaquia”. La misma rompía los rasgos predominantes en aquellos años apostando por una mayor presencia del modelado, en una tendencia clasicista y barroca.

 

 

 

 

 1946.- PUENTE VILLAVIEJA ( Manuel Baeza).

 El argentino Manuel Baeza desarrollará hasta entrada la década de los 50 una trayectoria en solitario como la foguera plantada este mismo año, para este distrito bajo el lema “Casa del herrero, Cuchillo de palo”, siendo la misma una obra humilde y algo tosca, pero en donde se aprecia el recurso habitual de este autor a los bastidores y remates planos y asimétricos, lógicos en al obra de un decorador, que durante algunos años estuvo vinculado al mundo fogueril.

 

 

 

 

1946.- ALFONSO EL SABIO (Ramón Marco).

 Una de las mejores fogueras de 1946, fue la titulada “Cria fama y chitat a dormir”. Evidentemente, su mayor residió en la perfecta y fiel reproducción de la fuente de Luceros, donde Marco apostaba nuevamente por introducir elementos tradicionales y clasicistas en consonancia a su faceta de escultor.

 

 

1946.- HERNÁN CORTÉS ( Manuel Albert).

 “El album de fotografias), fue el lema de esta foguera. Siendo al misma otra obra sencilla y entrañable con el que se caracterizaba la década de los 40, destacando la gran fragilidad y poco complicado de la estructura del conjunto.

 

 

 

 

1947.- MERCADO CENTRAL (Ramón Marco).

 En 1947, quedó desierto el primer premio especial de fogueres, así la foguera del Mercado Central, se titulaba “¡Ya está bien!”, no mereciendo premio por ser una acertada crítica al estraperlo, que levantó el recelo de  las entidades oficiales de la época. Al margen de esta circunstancia, lo cierto es que nos encontramos con una foguera valiente en su estructura y contenido crítico, y dotada de una gran monumentalidad.

 

1947.-BENITO PÉREZ GALDÓS (Gastón Castelló).

 Por otro lado, la otra competidora en la máxima categoría, no mereció premio por suponer una tentativa fallida de Gastón Castelló, de dotar de un mayor barroquismo a su obra. De tal forma, el monumento titulado “los siete pecados capitales”, supondrá un intento poco afortunado del gran Gastón, de dar un nuevo giro a una trayectoria que ya daba sus últimos coletazos.

 

 

 

1947.- PLAZA DE GABRIEL MIRÓ (Adrián Carrillo).

 Con una categoría especial sin triunfadores, el primer premio de primera categoría lo lograba la ya célebre plaza de Gabriel Miró, titulada “ Cansos de mona”. Una creación de reducidas dimensiones en las que Carrillo desplegó una composición casi perfecta acentuada por la detallada confección de los ninots, así como por la dinámica disposición de elementos y figuras que caracterizan la misma.

 

 

 

1947.- CAROLINAS ALTAS (Hnos. Capella Guillén).

 El tercer premio de primera categoría lo lograba Carolinas Altas bajo el lema “ Inquietudes”, siendo al misma una foguera de grandes dimensiones caracterizada por su simetría, así como por el decorativismo dispuesto primordialmente a base de la pintura, en los grandes bastidores que poblaban el conjunto. Evidentemente nos encontramos con una foguera gigantesca centrándose sus cualidades en el seguimiento de los rasgos imperantes en aquel periodo.

 

 

 1947.- CAROLINAS BAJAS (Jaime Giner y José Gutiérrez).

 “Lo que mes costa en la festa” fue el lema de la foguea de Carolinas  Bajas, que logró el primer premio de segunda categoría. Uno de los premios exponentes del tándem que durante años formaron Jaime Giner y Gutiérrez, y donde observamos el seguimiento de los caracteres típicos de obra de Gastón Castelló, con la estructura simétrica y contando con la combinación de bastidores, algunos de los cuales constan de dibujos decorativos, así como de pinturas laterales de contenido cómico y satírico.

 1947.- RAMBLA MENÉNDEZ NÚÑEZ (Ramón Marco).

 Obtuvo el segundo premio en segunda categoría bajo el lema “Fumat con arenq”. Y nuevamente Marco creará un monumento dependiente, a partes iguales de la rigidez arquitectónica de aquellos años, y de la introducción de elementos barrocos, ejemplificados en el valiente e inusual remate de esta obra, no por poco conocido, menos valiente.

 

 

 

 

 1948.- SANTA ISABEL ( Ramón Marco).

 Un par de años después, nuevamente Santa Isabel revalidaba su premio especial, con “Talía”. En esta ocasión, Ramón Marco creó un monumento más integrado en la estética predominante en aquel periodo, con el recurso a los bastidores  - utilizados inteligentemente como escenarios en donde se desarrolló la crítica de la obra-. De cualquier forma, el remate daba cuenta de la habilidad del escultórica de este gran artista.

 

 

 

 

1948.- MERCADO CENTRAL  (Ramón Marco).

 “Oriente” es el lema de la foguera del Mercado, que desprende un considerable encanto en su composición combinando hábilmente la escultura y una estructura central de grandes bastidores. De cualquier forma, el principal atractivo lo ejerce la peculiar hornacina central, ribeteada con elementos ambientales, que le proporcionan exotismo y vida propia.

 

 

 

1948.-  RAMBLA MENÉNDEZ NÚÑEZ (Eduardo Fuentes).

Un gran tiovivo; era la original remate de la foguera de la Rambla, en donde Eduardo Fuentes modeló las cabezas de los miembros de la “Comisión Gestora”,. Sin duda, un curioso monumento, que coronaba una gran figura de un alicantino, y que revelaba la habilidad de este destacado artista.

 

 

1949.- CAROLINAS ALTAS (Ramón Marco).

 Nuevamente Ramón Marco lograba el primer premio de primera categoría, este año no se concedió el galardón en la sección especial, esta vez para el Barrio de Carolinas Altas

Gracias a la foguera titulada “Cinelandia”, especialmente dedicada al séptimo arte. Un tema en el que Marco reincidirá en obras posteriores, y en esta ocasión en un monumento dispuesto en cuatro frontales simétricos, quizá excesivamente simples en su estructura de bastidores. Elemental y decorativista, ésta será una de les fogueres que introducirán la posteriormente habitual presencia de capiteles clásicos en los remates.

 1949.- PUENTE VILLAVIEJA ( Eduardo Fuentes)

Otra curiosa foguera fue la titulada “ Aixó está per fer”, con la que Eduardo Fuentes logró el tercer premio de segunda categoría para el típico distrito de Puente - Villavieja. En la misma encontramos una composición que disimulaba los bastidores simétricos centrales, convirtiéndolos en fachadas de viviendas antiguas, y logrando con ello una impresión ciertamente veraz.

 

     

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