LA FIESTA DE LOS NIÑOS DE
LA CALLE SAN VICENTE
Ayer, tras una misa celebrada en la Iglesia de San
Agustín, tuvo lugar la procesión por las calles de
nuestra ciudad y posterior subida de la imagen de San
Vicente para deleite, goce y disfrute de los asistentes
mientras se entonaba el Himno Regional.
Abría la procesión la Policía Local montada con sus
trajes de gala y los pendones-estandartes que daban
comienzo al acto procesional.
La tarde amenazaba lluvia y el aire impedía que todo
acaeciese con total normalidad pues por ejemplo los
encargados de portar" els gegants" tenían que hacer
auténticos malabarismos para mantenerse erguidos y
seguir el trayecto estipulado.
Tras ellos " Els cabuts" danzaban al ritmo que les
marcaba el tabal y la dolçaina con susdulces melodías
con el gracejo que emanan al evolucionar con sus sutiles
pasos haciendo que propios y extraños pongan caras de
alegría e incluso curiosos se acercaban para retratar e
inmortalizar el momento del paso de tan singular
cortejo.
Los protagonistas como casi siempre, los niños, emulaban
a sus mayores y daban vida a los personajes que en
fechas no muy lejanas veremos por las calles del "capi
casal" en la festa del Corpus. Evangelistas, Apóstoles y
Cirialots cobraban vida a través de los niños que
encarnaban con soltura y alegría los personajes del
Corpus Xicotet, una bonita tradición que hace de ella la
participación como su mayor virtud además de la
importancia de los papeles representados.
Una nutrida representación de los abonados con sus
hijos, nietos , sobrinos y demás vínculos familiares
seguían el cortejo junto con los " comuniantes"; la
llama de la fiesta está viva, los menudos inundaban la
calle y se erigían en verdaderos personajes principales.
No
podía faltar la representación del mundo de las fallas
encarnado en las comisiones invitadas en las figuras de
sus falleras mayores, así como la participación de las
Falleras Mayores de Valencia y sus respectivas Cortes de
Honor radiantes, brillantes y bellas, muy bellas hacían
suya la calle y recibían los aplausos, las sonrisas
cómplices y las atenciones de los allí congregados a su
paso.
Los padrinos del año pasado daban paso a los actuales
que portaban al bautizado y precedían una imagen de San
Vicente bajo templete, espectacular, regia, suntuosa,
magnífica.
Las clavariesas ataviadas con su teja y mantilla de
riguroso negro, espectaculares y los miembros de
entidades vicentinas arropaban a la clavariesa Laura
Manresa que lucía espectacular.
La Honorable Clavariesa Mª Amparo Silvestre acompañada
por D. Félix Crespo ( presidente de la JCV) cerraban el
cortejo.
Una procesión que destacó por las imágenes que se
exponen destacando la rescatada por los familiares de D.
Antonio Mares de un San Vicente Niño sobreviviente de la
Guerra Civil guardado con mucha picardía y restaurado
actualmente para la ocasión.
Acompañaron con sus notas musicales la banda de música
de Castellar con una nutrida participación de gente
joven en sus filas y cerraba el cortejo la conocida
banda de l´Eixemple musical, imprescindible en la
mayoría de actos que se celebran en la ciudad de
Valencia.
Con los acordes del Himno Regional se subió la imagen
del Santo al catafalco habilitado para la ocasión, junto
con confetis y el descubrimiento de la Bandera Nacional
y nuestra Real e Invicta Señera. Muy emotivo.
Finalmente se disparó una traca correguda de lujo que
recorrió la totalidad de la calle San Vicente desde la
confluencia con San Agustín hasta esquina de María
Cristina, con un pequeño ramillete de fuegos
artificiales como colofón.
Finalmente la lluvia hizo acto de presencia y los allí
asistentes tras refugiarnos en portales, toldos y demás
elementos que nos preservasen del elemento líquido,
dirigimos nuestros pasos cada uno a su casa y otros al
seguir la fiesta en un restaurante cercano.
El acto no deslució, la lluvia apareció al final pero sí
se notó un poco de falta de organización, así como de
protocolo pues hubo un poco de revuelo antes de la
subida de la imagen pues no se sabía bien donde debían
estar las diversas personalidades congregadas para el
acto. Un fiesta que debe ir a más, sin lugar a dudas y
en la que me resulta muy extraño que no se represente
ningún " milacre" de " nostre pare" pues la festa es "
dels xiquets del carrer San Vicent", un pequeño apunte
para tener en cuenta.

Felicitar a D. Antonio Mares y la gente que lo respalda
por hacer que esta tradición no desaparezca pues sabemos
de muy buena tinta que ha tenido momentos muy críticos.
Pero la fiesta sigue, los niños están ahí y el futuro
está asegurado.
La anécdota: el enganche de la parte superior del
templete que forma parte del anda de San Vicente en una
de las guirnaldas que embellecen la calle de la fiesta y
la falta de previsión sin ninguna percha para posibles
imprevistos. Finalmente fue solucionado gracias a una
escalera del grupo de teatro que estaba montando la
parafernalia en la fachada del teatro Olimpia.
Enhorabuena.
Texto
Juanfran Fotos: ciberfallas