inicio  
aviso legal  
ESPECIALES CIBERFALLAS
 

Traslado de las Rocas

 
  Traslado de las Rocas  
 

 AUNQUE ENTONCES NO EXISTIA LA PUALÁ, QUE CREO ES CUESTIÓN DE DIEZ AÑOS OS DEJAMOS UN TEXTO DE VICENTE BLASCO IBÁÑEZ

El Corpus

La vela del Corpus con sus anchas listas azules y blancas, sombreaba desde los altos mástiles de la Virgen.

La muchedumbre, endomingada, agitábase en torno a las rocas admirando una vez más las carrozas tradicionales que todos los años salían a la luz: pesados armatostes lavados y brillantes, pero con cierto aire de vetustez, luciendo en sus traseras, cual partida de bautismo, la fecha de construcción: el siglo XVII.


Recordaban aquellas enormes fábricas de madera pintada, con su lanza semejante a un mástil de buque y sus ruedas cual piedras de molino, las carrozas sagradas de los ídolos indios o los carromatos simbólicos que güelfos y gibelinos llevaban a sus combates.

La gente pasaba revista con una curiosidad no exenta de ternura a la fila de las rocas, como si su presencia despertara gratos recuerdos.

Allí estaba la roca Valencia, enorme ascua de oro, brillante y luminosa desde la plataforma hasta el casco de la austera matrona que simboliza la gloria de la ciudad; y después, erguidos sobre los pedestales, los santos patronos de las otras rocas San Vicente, con el índice imperioso, afirmando la unidad de Dios; San Miguel, con la espada en alto, enfurecido, amenazando al diablo sin decidirse a pegarle; La Fe, pobre ciega, ofreciendo el cáliz donde se bebe la calma del anulamiento; el Padre Eterno, con sus barbas de lino, mirando con torvo ceño a Adán y Eva, ligeritos de ropa, como si presintiesen el verano, sin otra salvaguardia del pudor que el faldellín de hojas; la Virgen, con la vestidura azul y blanca, el pelo suelto, la mirada en el cielo y las manos sobre el pecho; y al final, lo grotesco, lo estrambótico, la bufonada, fiel remedio de le simpatía con que en pasadas épocas se trataban las cosas del infierno; la roca Diablera; Plutón coronado de verdes culebrones, con la roja horquilla en la diestra, y a sus pies, asomando entre guirnaldas de llamas y serpientes, los pecados capitales, horribles carátulas con lacias y apolilladas greñas, que asustaban a los chicuelos y hacían reír a los grandes.

Y todos estos carromatos, legados de la piedad jocosa de pasadas generaciones, eran admirados por el gentío, que, con un entusiasmo puramente meridional, se regocijaba pensando en la fiesta de la tarde, cuando las mulas enganchadas se aparejasen en la aguda lanza y los carromatos conmoviesen las calles con sordo rodar.

Vicente Blasco Ibáñez Arroz y Tartana

 


LAS FOTOS
 

 

 

 

 

 

CONTACTO | AVISO LEGAL | INICIO | DE INTERÉS
CIBERFALLAS.COM SOMOS: Webmaster - director: José Cuñat (papaoso) · Coordinador: Fernando Villalba · Diseño: Javier Furió
Colaboradoran: Grupo Astillero - Letra a Letra
Web propiedad de Acoval Publicidad S.L. · Dirigida por José Cuñat y Fernando Villalba · C/ Del Foc 5 · 23 Valencia 46025 · Email: ciberfallas@ciberfallas.com.
OTRAS WEBS DE INTERÉS:
Fotos de Valencia | Llega el Finde | Rutas de Valencia | Foro de Valencia | Gastronomía de Valencia | Fiestas de Valencia | Enciclopedia de Valencia | Efemérides
Estar al día | Pueblos de España | Historia de España | Al Cine | Fotos de Cine | Hinchalia | Enciclopedia del Fútbol | Vinos de Valencia