Fallerela
Es la primera superheroína que creó el Dr. Carles. En su primera aventura
derrotó a los ninots que asolaban a su pueblo. Las naranjas valencianas son su
arma ofensiva más poderosa. Mantiene una relación muy extrecha con su creador
El escritor pronunció un parlamento atípico en el mundo vicentino y
llamó a la renovación
Carles Recio compara a San Vicente Ferrer con «Fallerel.la» en el pregón
del Mercat
El escritor Caries Recio tenía previsto comparar ayer al patrón del
Reino de Valencia, San Vicente Ferrer, con la heroína de su cómic, «Fallerel.la»,
en - el pregón del altar vicentino del Mercat que pronunció en la iglesia de
los Santos Juanes. Recio afirmó
que el patrón hoy día defendería y ayudaría a las prostitutas, a los
travestis, así como pediría a los traficantes de drogas que abandonen esa
actividad y a los especialistas a abogar por rehabilitar barrios como el centro
histórico y el Cabanyal.
PACO
VAREA

VALENCIA
El
jefe de publicaciones de la diputación y escritor, Caries Recio, comparó
ayer al patrón del Reino de Valencia, San Vicente Ferrer, con el personaje de
su cómic, Fallerel.la, en el pregón de las fiestas vicentinas del Altar
del Mercat en la iglesia de los Santos Juanes, según lo que él tenía previsto
decir.
Recio, en los folios que redactó, se refirió al patrón y a la heroína
afirmando: «Ya he dicho que San Vicente Ferrer era un superhéroe. Los
superhéroes del cómic, como ha demostrado Fa-llerel.la en los últimos meses
en nuestra ciudad, son seres prodigiosos que se convierten en baluartes
de la convivencia y de los derechos humanos. Éste es el mensaje que
quisiera trasmitir a los más jóvenes, explicarles las virtudes de los
superhéroes del santo para que colgarais su imagen junto con la de los gran-
des ídolos de la juventud social».
El
parlamento previsto por Recio ha sido uno de los más atípicos
preparados por un pregone- ro del altar en los cuatro años que se
realiza este acto por estar dirigido a un público, el vicentino, nada
acostumbrado a oír frases como las preparadas por Recio.
Recio preparó un documento donde entrelazó referencias históricas, las
menos, con cuestiones actuales; hizo un llamamiento para que la juventud de los
al- tares participe más en las asociaciones; defendió la lengua valenciana;
denunció el ostracismo de la fiesta, y tenía previsto acabar disculpándose
«de
que no les haya entretenido con los hechos portentosos de su vida con las anécdotas
que todos conocen y con los tópicos que han ido alimentando durante
decenios>,.
o
sea una llamada a la renovación
de la fiesta vicentina. En opinión de Recio, "San Vicente Ferrer llamaría
desde
este
templo
a
los vendedores del mercado para tener todos los días lo mejor de la huerta y
nuestros campos, a las amas de casa para comprar en los comercios del
centro histórico, a los especialistas y obreros que trabajan en la
restauración del casco antiguo para estimular la recuperación del Carmen, la
Xe- rea, el Cabanyal, Campanar y los tradicionales pueblos valencianos;
a
quienes vienen a disfrutar de la noche para que la di- versión no fuera
obstáculo para entender el vicentinismo».
El escritor también se refirió a sectores marginales y así
escribió que el patrón llamaría «a las prostitutas, que han de vender su
cuerpo en la avenida del Oeste para sobrevivir a una sociedad que le es
extraña; a los travestis que están en la calle que lleva su nombre
porque esta sociedad no les deja otra opción y les invitaría a eliminar
cualquier tipo de discriminación por razón sexual para conseguir una
convivencia más armoniosa y justa; a los traficantes de dro- gas para
que abandonen su comercio fatal y liberen a los drogadictos».
El
presidente del altar, Rafael Esteve, comentó: «La decisión de
nombrar a Recio se tomó hace un año cuando el entonces
presidente de la diputación, José Diez, hizo el pregón y él se ofreció
a hacerlo. Él es del altar de Russafa desde pequeño. Lo que
nadie debe poner en duda es nuestra valencianía».
El
acto lo presidió la joven clavariesa del altar Mari Carmen Gi- me no y
la honorable clavariesa de la Junta Central Vicentina Amparo Reyes de Lisard.
Levante emv 9 abril 2000
La revista Interviú
se
ocupó
la semana pasada del asunto de Fallerela y la persecución
moralista que sufre de la Junta Central Fallera el autor del tebeo,
Caries
Recio.
Por cierto, que no se ha di cho que el rostro de la presidenta de la
Generalitat Valenciana en el cuento está inspirado en una foto de la famosa
Paquita
Reventaplenaris

Levante 3 de Abril 2000
EL MOSCARDÓN Opinion 2000-03-21 «Fallerela»
Emili Piera
A diferencia de muchos críticos con quienes es imposible saber, no ya
si la película es buena o les desagrada, sino, incluso, si es de vaqueros o de
vampiros, el ayuntamiento y la JCF lo tienen claro: no les gusta Fallerela, el
tebeo de Carles Recio. La claridad les honra; lo que deja ver semejante
transparencia, en absoluto. Dicen los supuestos guardianes «de la más pura y
ancestral tradición valenciana» —cargo para el que nadie les ha elegido y
custodia que, seguro, no les ha confiado el ministro Mayor Oreja— que el cómic
Fallerela es «denigratorio y ofensivo para las fallas, las falleras (...),
constituyendo, además, un procaz alarde de mal gusto, atrevimiento y desprecio
por el respeto de la decencia, dignidad, decoro y buen nombre de la tradición y
ciudadanía valenciana...». No sé por qué semejantes apelaciones —incluido
el estilo literario, si ello fuera posible— siempre llegan a mi oído con
marchas legionarias como banda sonora. Esa inquina con un tebeo demuestra que
echan en falta una Internacional Comunista como manda Lucifer.
Yo no sé si el tebeo de Carles Recio es bueno. Ignoro, incluso, si ya le ha
pagado al dibujante o dibujantes, pero tengo claro su derecho a hacerlo. Si
Fallerela va «semidesnuda» es porque así andan —así o con ceñidísimos
monos, como Michelle Pfeiffer en Batman— las superheroínas. Recio no ha hecho
más que asumir los códigos del género, aunque no sé si la semiótica es muy
adecuada para calmar el desbordado amor a la tradición. En Inglaterra o EE UU,
el personal, como Fallerela, se pone la bandera en el bañador, las sábanas y
los calzones, y nadie duda de su patriotismo. Incluso lo refuerzan mediante la
invasión periódica de algún país.
No creo que Fallerela ofenda a las mujeres y, por tanto, tampoco a las falleras,
cuyo presunto honor no dispone de
ningún fuero especial ni es tutelado por otra
jurisdicción que la ordinaria. Si tienen el nombre registrado, le buscaremos
otro a la heroína, por ejemplo, Apenada, Superpiula, Vampifoc o Firerela.
21-03-2000 Levante
Comunidad 2000-03-21 No hubo pleno o reunión del ayuntamiento para
tratar el asunto La Junta Central actuó a petición de las comisiones contra
el cómic «Fallerela»
La petición de la inmediata retirada del mercado del cómic «Fallerela»
fue decisión de la Junta Central Fallera a petición de las comisiones, así lo
afirma su secretario general,Donís Martín, quien asegura que de momento no
tienen intención de interponer
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Viñetas del cómic «Fallerela» Levante-EMV
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R. PEIRÓ
valencia
El cómic Fallerela sigue dando que hablar. Cuando está a punto de finalizar el
plazo que se le dio al responsable de su publicación para su retirada del
mercado, la Junta Central Fallera confiesa que esta decisión partió de ellos a
petición de las comisiones, «nosotros simplemente nos hemos hecho eco de un
malestar general por parte del colectivo fallero que considera que la imagen que
se da de las falleras es denigrante», asegura Donís Martín, secretario
general de la JCF.
Donís afirma que, con el conocimiento del presidente de la junta y concejal de
Ferias y Fiestas, Alfonso Grau, «aunque sin pleno del ayuntamiento», la junta
decidió entablar un recurso para que el nombre Fallerela no se usara.
El secretario general recuerda que en un principio se interpuso un recurso
contra el uso del nombre, pero que fue a posteriori, a raíz de su publicación
en Levante-EMV, cuando tuvieron conocimiento real de para qué sería utilizada
dicha denominación. «Fue entonces cuando enviamos el remitido al responsable
de su publicación, Carles Recio, señalándole que considerábamos denigrante
la imagen que se daba de las fallas y de las falleras y donde le pedíamos la
retirada del mercado del tebeo».
Martín señala que, en contra de lo que afirma Recio, «no se trata de un acto
de censura tres días después de las elecciones, pues el proceso lleva abierto
desde febrero».
Álvaro Pérez, director de la empresa que tramita la patente de Fallerela,
aclara que en este proceso existen dos vías. «Por un lado, se trata de una
oposición por vía administrativa para que la marca Fallerela no se conceda, y
por otro lado, un requerimiento para que dicho nombre no se utilice.»
En el requerimiento que se le envió al autor directo de la superheroína se
especificaban los motivos por los que tanto la junta como el ayuntamiento se
oponían a esa concesión, pues «la imagen de una mujer con sujetador en forma
de murciélago y unas bragas con la senyera molestaba a las falleras»,
puntualiza Martín.
Con este remitido al jefe de publicaciones de la Diputación de Valencia, la
junta considera haber actuado del modo correcto, «pues muchas veces el fallero
actúa más con el corazón que con la cabeza, y hemos querido que las cosas
siguieran por su cauce legal para evitar amenazas e insultos. Ése es el motivo
por el que no hemos hablado con Carles», asegura el secretario general, quien
se queja de que Recio no les consultará en ningún momento si la edición del cómic
les parecía bien. «Él ha sido el que no nos ha consultado nada ni nos ha
preguntado si nos parecía bien o si nos podía ofender. Sus quejas —continúa—
podría haberlas previsto. Queremos que sepa que puede encontrarse con opiniones
que son contrarias a la suya. Nadie está en posesión de la verdad absoluta,
por eso será la Agencia de Patentes la que se encargue de decidir si el nombre
de Fallerela se puede utilizar o no. Nosotros no queremos entrar en esa polémica.»
Según Martín, el término fallero es, en un 80% de las ocasiones, utilizado en
términos negativos, «por lo que acciones de este tipo no hacen sino
denigrarnos más. Cuando ya estábamos bastante sensibilizados con la imagen que
se da de nosotros, nos viene esto».
Al mismo tiempo que declara que «algunos pueden pensar que existe sacrilegio en
el hecho de que aparezca la senyera en unas bragas de mujer, yo ahí no entro,
pero comprendo que a ciertas personas eso pueda molestarles».
Hasta el próximo viernes no se sabrá si Carles Recio cede a estas peticiones,
aunque en declaraciones el pasado sábado a Levante-EMV su responsable aseguraba
que Fallerela seguiría en los quioscos. De ser así, podría enfrentarse a una
demanda de la junta, aunque Donís Martín asegura que no cree probable que esto
suceda, «no creo que haya una base jurídica para una demanda de este tipo,
aunque al menos pedimos que se retire el nombre. No se irá a más a no ser que
la asamblea decida lo contrario. Sólo queremos que sepan que nos sentimos
ofendidos».
Marín finaliza diciendo que «contra el mal gusto no hay legislación».
Comunidad 2000-03-19 Fallerela seguirá en los kioscos
La heroína «no se rinde y continuará en el mercado» a pesar del
requerimiento
R. PeirÓ valencia
La petición de la Junta Central Fallera y el Ayuntamiento de Valencia de
retirar de la circulación el cómic Fallerela no se hará realidad por el
momento. Carles Recio, promotor de esta idea, afirma que «Fallerela no se rinde»
y que no retirará la publicación.
«No considero procedente ni lógico el que tres días después de conseguir la
mayoría absoluta el centro liberal, que alguien se permita la censura de un
tebeo. Ningún organismo democrático puede actuar así,» matizó.
«El remitido que he recibido resume, no un franquismo, sino un ultrafranquismo.
Ni en los años setenta se escribían barbaridades tan gordas. La Inquisición
acabó hace mucho tiempo,» apunta Carles Recio, quien, por otra parte, admite
que, si así lo decide el Tribunal de Patentes y Marcas, «retiraré la
denominación de Fallerela, pero este escrito es un ataque a la libertad de
expresión y a la creatividad artística».
«Si nos hacen cambiar el nombre, quizás le pongamos Censurada,» bromea.
Sin embargo, el jefe de publicaciones de la Diputación de Valencia prefiere
pensar que se trata de «una metedura de pata de la empresa que se encarga de
las patentes y marcas», y que no cree que haya habido ningún acuerdo en el
ayuntamiento o en la Junta Central Fallera.
Carles Recio deberá responder la semana que viene a la petición de retirar a
su heroína del mercado, «pero confío en que, tanto la junta como el
ayuntamiento, se pongan en contacto conmigo para certificar los hechos y tratar
de buscar otra manera de solucionarlo».
Referente al asunto de la compensación económica que piden, Recio afirma: «si
quieren que les pague 500.000 pesetas, lo haré con libros de mi biblioteca
particular, para que así lean y aprendan un poco».
Y considera que esta situación es un tanto cómica, «a mí al menos me da
mucha risa. Espero que se trate de una confusión propia de las fiestas falleras».

Comunidad 2000-03-18 La JCF, contra Fallerela
El autor del cómic tiene previsto la edición de un libro sobre la heroína
R. PEIRÓ valencia
- El Ayuntamiento de Valencia y la Junta Central Fallera han decidido poner fin
a la publicación del cómic «Fallerela» al considerar que su autor, Carles
Recio, ha hecho uso indebido de dicha denominación.
La parte solicitante considera que la forma de presentación y difusión de
estos productos (el cómic, CD y futuro libro), «una mujer semidesnuda, y únicamente
ataviada con una peineta de fallera, un sujetador en forma de murciélago y una
braga que reproduce la senyera, no resulta calificable como respetuosa con la
dignidad de la persona, la mujer y más en concreto de las falleras...».
En el remitido que han hecho llegar hasta el promotor de esta particular heroína,
el ayuntamiento y la junta confiesan sentirse «desagradablemente sorprendidos y
molestos» al conocer los hechos e instan a Recio a que proceda a la inmediata
retirada del mercado de «productos con los que se propone obsequiar la posible
falta de precaución de los valencianos, amén del resto de incautos foráneos
que adquieran la preciada regalía...».
Estas instituciones consideran que la utilización del nombre es absolutamente
confundible con «Fallera», marca registrada en el Boletín Oficial de la
Propiedad Industrial por estos organismos, por lo que se reservan la
exclusividad de su uso.
El ayuntamiento y la junta señalaron la posibilidad de actuar judicialmente
contra el autor, «mediante el ejercicio de las oportunas acciones, por las que
puede obtener, tanto la cesación del acto ilícito, infractor, como la
pertinente indemnización de los daños y perjuicios causados».
Y recalcan que la ley les confiere la facultad de oponerse a cualquier nueva
solicitud de registro de marca o nombre comercial «de cualquier nombre similar
que pudiese estar concedido».
La «mera solicitud» de la marca por parte del autor no le otorga derecho
alguno, según los remitentes del escrito, al uso de la denominación
solicitada, «ni le deja a salvo de un eventual procedimiento judicial contra su
práctica».
De igual modo, señalan que no se trata de considerar si los hechos se
realizaron de buena fe o no, pues «si a la ley no le interesa, a nosotros mucho
menos».
Además de considerar que se trata de publicidad ilícita («atenta contra la
dignidad de las personas y especialmente de la mujer») y desleal («ya que por
su contenido, forma de presentación y difusión provoca el descrédito de una
persona»), para la junta y el ayuntamiento, el cómic «Fallerela» «es
denigratorio y ofensivo para las fallas, las falleras y toda la más pura y
ancestral tradición valenciana, constituyendo además un procaz alarde de mal
gusto, atrevimiento y desprecio por el respeto de la decencia, dignidad, decoro
y buen nombre de la tradición y ciudadanía valenciana, por no decir de la
Ciudad de Valencia».
Ante estos hechos, su postura es contundente, «no vamos a admitir esta actuación
que causa innegables perjuicios morales y económicos que, lógicamente, están
siendo ya valorados y motivarán el pertinente resarcimiento».
El remitido es un intento por resolver el problema de un modo «todavía
extrajudicial», por lo que piden al responsable de su publicación que «cese
inmediatamente y no vuelva
a comercializar estos productos».
Otra de las peticiones que estos organismos consideran relevante es la que se
refiere a las cifras de negocio obtenidas con la comercialización hasta la
fecha del cómic y piden que se detalle dicha cantidad «para la oportuna e
inmediata estimación de la indemnización económica que debe resarcirse al
excelentísimo ayuntamiento de Valencia y a la Junta Central Fallera, para que
renuncie, en principio, al recurso a la vía judicial para la solución de este
conflicto». Y piden que se ponga a su disposición todo el remate de los
productos para su retirada del mercado y posterior destrucción.
Por último, en dicho escrito también se indica el modo en el que los
responsables de la publicación deben abonar el importe de 500.000 pesetas (más
IVA), «en concepto de daños y perjuicios». Cantidad «inicialmente necesaria
para que no se acuda de inmediato a la jurisdicción competente».
VIDAS EJEMPLARES Opinion 2000-01-31 «Fallerela» contra
el imperio carcamal
Manuel S. Jardí
Como éramos pocos en este paisaje de tebeo, Carles Recio ha engrosado
el censo con su última creación, Fallerela, la heroína que devolverá alegría
y libertad a las calles de los adormecidos contribuyentes, a base de lanzar
naranjas flamígeras y petardos justicieros desde el generador energético de su
peineta, una especie de arma secreta como las de Bond, James Bond, pero en
genuina versión valenciana a más no poder. Es una lástima que Recio haya
ambientado las hazañas de Fallerela en el siglo XXII, con la falta que nos hace
ahora y lo mal que vamos de héroes que disparen naranjas flamígeras y ráfagas
de peineta. Al parecer, en el año 2064 las autoridades habrán prohibido las
fallas para evitar la contaminación y preservar recursos naturales escasos, lo
cual no está nada mal si añadimos que el caos circulatorio y el ruido a todas
horas que amenizan habitualmente la jungla urbana no se verá agravado por un
festejo que, en determinadas manifestaciones, elude el sentido común y alcanza
cotas de desafiante impunidad. Mucho deberán haber cambiado, pues, las
autoridades en el dos mil y pico. A Recio, para mi gusto, le falla el guión
cuando justifica la irrupción de Fallerela como beligerante guardiana de las
esencias con esas mismas autoridades que confiesan en privado que «una sociedad
con fiestas y alegría es de difícil manipulación». Será en Madagascar,
porque lo que es aquí, festorros y alegrías, más que en Babilonia, y excepción
hecha de quienes ostentan el poder y de quienes no pierden la esperanza de
reocupar despachos, nos toman el pelo, pero bien, sin que se atisbe el momento
de levantar cabeza. Véase, si no, el último informe de la Sindicatura de
Cuentas sobre lo que debemos, en qué y cómo se lo gastan en la Generalitat, y
allí siguen. O los inacabables rifirrafes sobre la innombrable y las
expectativas de retiro que despierta a ambas orillas del Lian Shan-Po entre no
pocos intelectuales y artistas.
La Fallerela de Recio, la del siglo XXII, con peineta, antifaz, sujetadores
Batman, capa y braguita senyera, busto indudable y botas de tacón alto, es todo
un modelazo. Aparece en la viñeta una noche cualquiera, en busca de su
identidad. De noche y en busca de su identidad, si no fuera el 2064 se diría
que va al psiquiatra de guardia. La señorita que acaso inspiró al autor y se
fotografió con él vestida como su heroína, encantos aparte, era algo más
rotunda, más del terreno: la Fallerela del siglo XX. No le faltaría trabajo.
En un capítulo podría averiguar si realmente se esfumaron mil y pico millones
del IVEX y, como sugiere ahora Zaplana en nombre de la parte denunciante de la
primera parte, no hay quebranto económico. Fallerela pondría fin en otro
episodio a la especie de aerolitos que están dejando Velluters como Grozni. En
otra aventura desintegraría a tiros de peineta el chalet del Penyal d’Ifac,
pistas de pádel inclusive, con chófer y todos dentro. Tampoco saldrían
indemnes Ciprià Ciscar y su gestoría de filibusteros, la izquierda incapaz y
todos los que, atendiendo a las dimensiones ideológicas de su ropero, siempre
lucen un traje para cada ocasión. Con Fallerela, en fin, los de Salvem el Botànic
acabarían con el pedazo de monstruo repleto de hierbajos. Y, en fin, tratándose
de una fallera, caso de que lograra rechazar la oferta para formar parte del
organigrama viajero de Presidencia, Fallerela ligaría con un recio mocetón
fotografiado por Mappelthorpe y comería paella en espera de nuevas aventuras.
De película.
Comunidad 2000-01-27 Llega «Fallerela», la heroína
Carles Recio inventa en su nuevo cómic una Valencia en la que las
fallas están prohibidas
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Recio y la modelo que encarna a «Fallerela». j. aleixandre
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M. MARTÍNEZ
valencia
En un frío invierno de las primeras décadas del siglo XXII, Valencia es una
ciudad en la que la tiránica presidenta que reside en el palacio de gobierno
(edificio que recuerda al de la Generalitat) ha ordenado cubrir de metal gris
las torres de Serranos y otros monumentos para acallar su historia y derribar
las alquerías porque son «antiguallas» y le gustan más los rascacielos.
Las fallas (palabra maldita) permanecen prohibidas desde 2064. Las autoridades
decidieron liquidarlas con la excusa de respetar el entorno, evitar la
contaminación y preservar recursos escasos como la madera y el agua pero en
realidad confiesan en privado que lo hicieron porque «una sociedad con fiestas
y alegría es de difícil manipulación», y por eso acabaron con las fallas,
las hogueras y los bailes.
Pero «Fallerela», la nueva heroína valenciana, se encargará de devolver la
alegría y la libertad a las calles combatiendo el mal con el lanzamiento de
naranjas flamígeras, la energía de su peineta y un cuerpo insuperable que sólo
cubre con un sujetador con forma de murciélago y una braga-Senyera.
El personaje del comic hunde sus raíces en la veterana «Vampirella», que
utilizaba una presentación muy similar y que estaba próxima a sus contemporáneos,
los superhéroes Supermán, Batman y toda una larga lista de figuras en
permanente lucha contra el mal.
Ésta es la última ocurrencia del polifacético Carles Recio, que pone desde
hoy en las librerías el primer número del cómic «Fallerela», al precio de
1.500 pesetas, editado por Bayarri Comunicación (el mismo que publica El
turista fallero), con dibujos y color de Francisco Ruiz y la participación de
artistas e ilustradores como Álex Alemany, Paco Zarco, Jordi Bayarri, Josep
Lanzón, Pablo Alapont, Jorge Balaguer, Ángel Marín y un largo etcétera.
La presentación de esta nueva publicación tuvo lugar ayer tarde en la sede del
Círculo de Bellas Artes de Valencia que preside Alemany, y corrió a cargo de
Esteve Edo.
El jefe de publicaciones de la Diputación de Valencia vuelve a la carga, esta
vez como promotor privado de cómic, tras un accidentado paso por Xàtiva, con
sus viñetas del alcalde Rus y de la esposa de éste, con «una serie innovadora
que conjunta los mejores artistas valencianos, tanto consagrados como de última
generación. Fallerela es un canto a la sociedad del futuro, donde el alma
humana ha de encontrar su plenitud».
Recio, el «doctor Carles»
El promotor se ha reservado para sí un personaje, el Doctor Carles, enamorado
de «Fallerela» y guardián del secreto de su origen, que ella misma desconoce
y se empeña en buscar. Un pirotécnico gamberro pero de buen corazón, un
bibliotecario que oculta los libros prohibidos y una amplia galería de «malos»
metálicos completan el reparto de la serie.
El propio Carles Recio se acercó ayer por la mañana a la sede de Levante-EMV
para presentar por anticipado su nueva creación, acompañado por una modelo
caracterizada como «Fallerela». La joven, como el personaje, no puede quitarse
el antifac que cubre parcialmente su rostro. En la ficción, ese personaje anda
perdido, porque todos tratan de ocultarle su origen, su verdadera identidad.
El nuevo comic, pensado para el mercado que generan las fiestas falleras, tendrá
como complemento un CD y también una novela, según indica su promotor, que
prepara ya la segunda aventura de la heroína «Fallerela».